Era 2012, y yo tenía 19 años de edad. Era el mes de
septiembre, y decidí buscar trabajo junto con un amigo de la preparatoria. Fuimos
al Centro de Distribución de Wal-Mart Santa Bárbara (CEDIS Wal-Mart-SB). Esté sería mi
primer trabajo en una empresa grande y exitosa, ya que antes solo trabajaba en “chamabas
temporales”. Me presenté a la entrevista de trabajo, estaba muy nervioso. Yo revisé mis papeles detenida y cuidadosamente. Hablé y me mostré formal ante la Señorita de Recursos Humanos, ya que el
personal de Wal-Mart está altamente capacitado en cada una de sus áreas de trabajo. Sabía que en esa área de Recursos Humanos, capacitan al personal
con cursos para elegir quien entra a laborar a la empresa y quién no. Por
suerte pude entrar, pero lo malo era tener que trabajar en el turno de la
noche. Llegó el día para presentarme a trabajar. Mi puesto era de Escaneador que consistía
más que nada en verificar todo el producto, comprobar su recibo que, además, se
calculaba en miles de cajas y contenedores. El turno era difícil y también agotador,
ya que había días en que tenía que meter hasta cuatro horas extras. Después de acabar
la jornada de ocho horas, solo pensaba en dormir todo el día. Por desgracia,
tendría que acostumbrarme, ya que serían dos meses los que estaría en ese turno,
el cual era el que tenía la mejor productividad. Esto era contradictorio,
porque todos los obreros estábamos muy cansados y agotados. Así pasaron los días
y también las desveladas. Sin embargo, al momento de la quincena era bueno recibir el pago por todo el esfuerzo hecho en la fábrica. En Wal-Mart aprendí
que hay que estudiar para no matarse trabajando como un obrero. Marx alguna
vez dijo: “El capitalismo es una forma más moderna y sutil de explotación a la
clase proletaria”. Esto, haciendo referencia a la actualidad en México y en
todo el mundo, ya que lo único que vende el obrero en una fábrica es su fuerza
de trabajo. En realidad aprendí muchas cosas, y además, valorar el esfuerzo de
trabajar, derramar cada gota de sudor para ganar el pan de cada día. La considero
como una de mis mejores experiencias a lo largo de mi vida.

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