Este blog forma parte del proyecto narrativo"Los seis momentos claves de mi vida" bajo la dirección del maestro Sandro Cohen dentro de la materia Redacción Universitaria, del Departamento de humanidades, Division de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco

domingo, 16 de junio de 2013

El viaje a Boca del río Veracruz

Era 2006, y yo tenía 13 años de edad. Mis padres planearon un viaje a la cuidad donde vivía mi abuela, esta era Boca del río, en el estado de Veracruz. Salimos de la ciudad de México en la tarde, ya que mi mamá se tardó mucho en arreglarse. 
Mientras todos se preparaban, yo trataba de ver televisión, y mi papá daba los toques finales al automóvil. Yo era un superaficionado de ir contando chistes mientras viajábamos, pero esta vez me fui casi todo el camino dormido. 
Las ciudades más importantes del estado de Veracruz son Xalapa, Veracruz, Cardel, Poza Rica, Tuxpan, Perote, Orizaba y Córdoba. Para estar acorde con el clima de Veracruz, con la finalidad de estar óptimos, todos llegamos con short al puerto. 
Con dirección al sur de la ciudad de Veracruz, el calor era sofocante y caótico. Todos bajaron a una tienda para comprar agua y golosinas, yo decidí quedarme en el automóvil. Había mucho tráfico y comente que fuéramos a la playa. Habían unas chicas muy guapas y creí que eran alemanas por su forma de hablar. 
El calor era sofocante y en la noche decidimos comprar cervezas, nos acostamos para saborear el líquido, cuando de repente se fue la luz en todo el puerto, ya no pudimos jugar a la “botella”. Eso no fue impedimento para cantar o platicar, ya que todos estábamos de muy buen ánimo. Para todos era importante jugar, cantar, platicar y estar entretenidos. 
Mi padre nos explicó, que la vida nocturna del puerto era muy entretenida, ya que su gastronomía era muy rica y diversa en todos los aspectos culinarios. Después de un rato fuimos a una taberna por unos tequilas y otras cuantas cervezas, en el bar habían bailarinas muy guapas y demasiadas bebidas alcohólicas. En la mañana llegó el momento de disfrutar del sol y las guapas chicas “jarochas”, las cuales tienen muy hermosos ojos, y también bonitas piernas. 
Ya no había nada que hacer, porque ya habíamos visto todo. Regresamos a la ciudad de México, fue un viaje largo y cansado, pero sí que fue una anécdota divertida y entretenida. 
A la llegada a la ciudad de México, me costó adaptarme de nuevo al frío y a la altura. En la noche estaba a punto de dormir, cuando me di cuenta que perdí el teléfono celular, y recordé que fue cuando fuimos al bar que habíamos visitado en el puerto de Veracruz.

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